¿Te pasó alguna vez que algo te duele… pero te decís “no es para tanto”?
Que te sentís triste pero seguís funcionando.
Que estás enojada, pero sonreís igual.
Que algo te lastima… y te convencés de que exagerás.
Seguís, resolvés, cumplís.
Pero por dentro estás cansada, sensible, saturada.
Este episodio es para vos si aprendiste a ser fuerte antes que a ser auténtica.
Si siempre podés con todo.
Si mostrar lo que te pasa te incomoda.
Si llorar te parece perder el control.
Hoy vamos a hablar de emociones.
No para dramatizar.
No para victimizar.
Sino para entender qué pasa cuando dejamos de escucharlas.