¿Te pasó alguna vez sentir que das todo…pero igual algo se rompe?
Decir que sí cuando querías decir que no.
Estar disponible para todos, todo el tiempo.
Exigirte un poco más —o mucho más— creyendo que así cuidás el vínculo.
Y sin embargo, lo que aparece es cansancio, enojo, distancia.
Relaciones que se desgastan, vínculos que se tensan, y un cuerpo que empieza a pasar factura.
Hoy vamos a hablar de límites.
No como algo egoísta, sino como una forma profunda de cuidado —propio y vincular—.
Porque cuando no ponemos límites, nos exigimos más de la cuenta.
Y esa exigencia no solo nos agota: también termina dañando las relaciones que más queremos sostener.
Para eso me acompaña Laura Chiarotto, psicóloga y colega, que trabaja promoviendo vínculos saludables, para conversar juntas sobre por qué poner límites no nos aleja…
sino que muchas veces es la única manera de vincularnos mejor.
Si sentís que estás siempre al 100 para todos y aun así te quedás sin energía, este episodio es para vos.