Quizás hoy sentís que vivís resolviendo todo para todos.
Que tu cabeza nunca frena del todo.
Que incluso cuando descansás… seguís pensando en lo pendiente.
Te cuesta bajar el ritmo sin culpa.
Sentís que hacés muchísimo y, aun así, nunca alcanza.
Funcionás.
Respondés.
Sostenés.
Pero muchas veces terminás agotada, acelerada mentalmente o sintiendo que te dejaste para el final.
Y aunque querés crecer, avanzar y seguir construyendo lo que soñás…no querés hacerlo a costa de tu salud mental, tus vínculos o tu bienestar.
No necesitás exigirte más…quizás necesitás



